La reciente Ley General de Economía Circular (LGEC) marca un hito en la legislación mexicana al modificar drásticamente la forma en que las empresas gestionan sus procesos productivos y sus residuos. Aprobada por el Senado el 10 de diciembre de 2025 y publicada en el Diario Oficial de la Federación el 19 de enero de 2026, esta normativa no solo induce un cambio cultural en la economía sino que también establece reglas específicas que obligan a las empresas a transitar de un modelo lineal a uno circular.
Un Cambio Paradigmático
En un modelo lineal, el ciclo de vida de un producto se resume en producir, consumir y desechar. Contrariamente, la economía circular busca alargar la vida útil de los productos, reduzca la generación de residuos y reincorpore materiales en procesos productivos, cambiando así la forma de pensar y actuar en el sector empresarial.
Uno de los aspectos más destacados de la LGEC es que la responsabilidad en la gestión de residuos pasa de ser una práctica voluntaria a convertirse en una exigencia legal. Esto implica que las empresas ahora deben cumplir con normas definidas, establecidas mediante acuerdos sectoriales emitidos por la autoridad ambiental.
Responsabilidad Extendida del Productor (REP)
La ley establece la Responsabilidad Extendida del Productor (REP), donde productores e importadores son responsables de la gestión ambiental de sus productos durante todo su ciclo de vida, desde el diseño hasta el reciclaje y disposición final. Esto significa que las empresas deben ajustar sus operaciones para cumplir con nuevas exigencias y evitar sanciones.
La Gestión Circular: Un Nuevo Requisito
A partir de ahora, las empresas en sectores regulados por la REP deben llevar a cabo una Gestión Circular, que debe ser registrada ante la autoridad. Este documento estratégico debe incluir:
- Análisis del ciclo de vida de los productos.
- Mecanismos de circularidad como el reúso, reparación, reciclaje, entre otros.
- Metas y metodologías de medición del desempeño.
Incumplir con estos requerimientos o proporcionar información falsa puede llevar a sanciones administrativas severas, lo que obliga a las empresas a ser mucho más diligentes y transparentes en su gestión.
Un Cambio en el Diseño de Productos
La LGEC promueve un enfoque integral que transforma la concepción misma del diseño de productos, fomentando criterios como la reparabilidad y el uso de materiales reciclados. Con ello, no solo se busca que los productos sean más amigables con el medio ambiente, sino que también se potencie la economía sustentable donde los subproductos y residuos de una empresa se convierten en insumos para otra. Esto redefine las cadenas de suministro y fortalece la colaboración entre fabricantes y proveedores.
Requerimientos de Trazabilidad y Supervisión
La ley enfatiza la importancia de contar con indicadores claros que permitan la verificación y supervisión de los procesos productivos. Aspectos como la huella de carbono, huella hídrica y tasas de aprovechamiento energético se convertirán en métricas fundamentales para las empresas. Esta información será crucial para auditorías y supervisiones, haciendo de la trazabilidad un elemento central del cumplimiento normativo.
Un Nuevo Escenario de Riesgos ESG
La gestión ineficaz de residuos y el diseño de productos no cumplidores ya no solo representarán un costo potencial en términos de sostenibilidad, sino que también se multiplicarán los riesgos legales y reputacionales. Con la LGEC, las empresas deberán alinear sus estrategias con las expectativas de la agenda ESG (ambiental, social y de gobernanza):
- Mayor exposición a sanciones: La vigilancia y auditorías serán más frecuentes y rigurosas.
- Relevancia de la información ambiental: Empresas que generen datos ambientales verificados tendrán una ventaja competitiva significativa, especialmente aquellas con proyecciones de comercio internacional.
Beneficios Más Allá de la Regulación
A largo plazo, el cumplimiento de la LGEC puede traducirse en una operación más eficiente y una importante reducción de costos. Las empresas tienen la oportunidad de innovar, ofreciendo productos circulares que no solo cumplen con la normativa, sino que también se destacan en el mercado. Las auditorías ambientales voluntarias y los distintivos para productos circulares serán herramientas valiosas para fomentar la competitividad y la diferenciación en sus respectivas industrias.
Conclusión
La Ley General de Economía Circular no es solo un nuevo marco regulatorio; es una invitación a reconsiderar cómo las empresas pueden operar de manera más sostenible. A medida que México da este paso hacia la economía circular, las empresas deben estar preparadas para adaptarse, innovar y contribuir a un futuro más sustentable. Para más información sobre la LGEC y sus implicaciones, puedes consultar el artículo original en El Economista.