La muerte de Róyer Pérez: un lamento y una exigencia de justicia por parte de su familia en Chiapas

Más de 200 personas se reunieron el pasado sábado en el municipio de San Juan Chamula, Chiapas, para despedir a Róyer Pérez Jiménez, un joven de 19 años que perdió la vida en un centro de detención del Servicio de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE) en Florida. Su muerte, ocurrida el 16 de marzo, ha suscitado conmoción y una feroz defensa por parte de su familia y la comunidad, quienes aseguran que no se trató de un suicidio, tal como argumenta ICE, sino de un homicidio encubierto.

El lamentable suceso

Róyer Pérez, originario de una comunidad indígena, fue detenido en enero tras ser acusado de resistirse a la autoridad y proporcionar una identidad falsa. Su familia sostiene que se trató de un malentendido, originado por la barrera del idioma, ya que el joven no dominaba el inglés. Manuel Pérez, tío de Róyer, enfatizó que estas acusaciones fueron "fabricadas" y que su sobrino fue tratado injustamente como un criminal.

Durante su detención, Róyer fue ingresado en el centro de detención el 21 de febrero, donde según el reporte de ICE, negó tener problemas de salud mental y respondía "no" a las interrogantes sobre riesgos de suicidio. Sin embargo, el cuerpo del joven presentaba señales de lesiones que despertaron la sospecha entre sus familiares, quienes exigen una investigación exhaustiva de las circunstancias de su muerte.

Los reclamos de justicia

La familia de Róyer clama por justicia y un esclarecimiento de los hechos. "Lo que queremos es que se investigue a fondo porque lamentablemente consideramos que no fue suicidio la causa de muerte, sino que nosotros suponemos que probablemente haya sido un homicidio", expresó Manuel Pérez.

La situación ha llamado la atención de las autoridades mexicanas, quienes han calificado la muerte de Róyer como "inaceptable", señalando que desde enero de 2025, al menos 14 ciudadanos mexicanos han muerto bajo la custodia de las autoridades migratorias estadounidenses. Esta tendencia, que se considera alarmante e inaceptable, refleja las preocupaciones sobre las condiciones de detención y el tratamiento que reciben los migrantes en EE.UU.

Una respuesta gubernamental

El gobierno de México se ha pronunciado sobre la situación, anunciando que llevará a cabo "acciones de protesta" y que está trabajando para proteger los derechos de sus ciudadanos en el extranjero. Las autoridades consulares mexicanas en California han destacado que estas muertes no son incidentes aislados, sino representaciones de fallas sistemáticas y posibles negligencias por parte de las autoridades estadounidenses.

Róyer Pérez, que había migrado a los Estados Unidos a los 15 años con el sueño de triunfar y ayudar a su familia, ahora se convierte en un símbolo de la lucha por la justicia y la equidad en el tratamiento de migrantes. Su muerte no solo resalta los peligros inherentes a la migración, sino también las injusticias que enfrentan aquellos que buscan una vida mejor.

Conclusión

La historia de Róyer Pérez es un llamado a la reflexión sobre las políticas migratorias y el tratamiento de los migrantes en Estados Unidos. Mientras su familia y comunidad trabajan incansablemente por justicia, el caso de Róyer Pérez se suma a la larga lista de tragedias que ocurren en la frontera y los centros de detención, exigiendo una revisión integral de las prácticas que rigen la migración en América del Norte. La verdadera justicia, esperan, será el reconocimiento de su dignidad y derechos como seres humanos.